
Locución: Elena Romero
Situado en la parte oriental del Santuario de Nuestra Señora de la Encarnación. Se halla tras un retablo barroco de escayola, que sustituye al anterior de madera (probablemente del último tercio del siglo XVII), construido a su vez sobre otro anterior, cuyas pinturas aparecen a los laterales del actual.
En 1787 Don Ignacio Echenique, párroco de la Asunción, contesta a Tomás López que se está concluyendo un suntuoso camarín, que sustituye a la previa capilla de piedra. Para su acceso se amplía, además, el Santuario hacia el sudeste, construyendo un pasillo cuya entrada se encuentra bajo la bóveda gótica, y bajo el cual, dado el desnivel del terreno, se sitúan nuevas dependencias (antigua vivienda de los santeros).
El camarín es de planta cuadrada, con esquinas resaltadas en ángulo al fin de pasar a la cúpula de media naranja: sobre pedestales resaltan medias columnas dóricas estriadas, y en el hueco central, una pilastra cóncava de color verde grisáceo, decorada con guirnaldas y motivos de rocalla en yeso dorado.
Las paredes están decoradas con pintura al óleo creando un efecto de tejido, y el zócalo con marmoleado falso en rojo (antes de la restauración repintado en verde). Los vanos de cada pared se disponen de la siguiente manera:
Si proseguimos hacia arriba, el siguiente cuerpo lo forman los lunetos y las pechinas, que sustentan la cúpula. Tres de los lunetos (el cuarto corresponde a la boca del retablo) disponen de unas rocallas doradas donde se ubican unos lienzos que representan escenas de la vida de Cristo. Son de formato rectangular apaisado, midiendo 157 x 87,5 cm, y datando del siglo XVIII.
Las cuatro pechinas, que arrancan de un trozo de entablamento quebrado, por su parte disponen de cuatro lienzos ovalados enmarcados en rocallas de yeso dorado. Estos miden 87 x 63 cm. y es posible que sean del mismo autor que los rectangulares. Cada uno muestra a un evangelista acompañado de su tetramorfo:
A continuación se superponen a este cuerpo el tambor y la cúpula, uno de los elementos más representativos del exterior del edificio, con el aire levantino que le otorgan las tejas esmaltadas azules de su tejado a ocho aguas. Doce ventanas dan luz al interior del camarín (salvo las dos que miran hacia el muro y tejado del templo). La cúpula descansa sobre un tambor apoyado sobre pechinas. Entre cada ventana se alterna una columna salomónica con una estriada, todas decoradas con motivos en plata corlada; los fondos de la pared están decorados con pintura al óleo creando efecto de tejido. Como en la parte exterior, se repite la decoración mediante molduras dentadas y formas vegetales, aquí en dorado. La cúpula consta de doce gallones de 2,80 x 1,20 metros aprox. realizados en óleo y plata corlada sobre tejido de lino. Cada uno de los doce gallones, además de la decoración vegetal posee un elemento distintivo a base de símbolos alusivos a la Pasión de Cristo: los "Arma Christi".
Otro elemento destacado de este camarín es su pavimento de azulejos de mayólica de 21x 21 cm (palmo valenciano), pintado policromado a mano sobre base de blanco de estaño, con técnica del estarcido. Realizado por encargo, como se deduce de su acople perfecto a la estancia, conjuga dos estilos: por una parte, el clasicismo (acantos, ruinas arquitectónicas, simetría…); por otra parte, el rococó (escenas de caza deportiva, vestimentas, ramos de flores…). Se fabricó en Valencia, entre 1785 y 1790, probablemente en la fábrica de la Calle Mosén Femares o en la de la calle de las Barcas. Presenta cuatro escenas dispuestas en cada uno de los lados del camarín: escena de cacería, escena del Sitio de Gibraltar, escena de pesca y escena marítima mercantil. La primera representa la cacería del ciervo y la liebre. La segunda, el intento de recuperación del Peñón de Gibraltar por parte del Ejército español hacia 1783. La tercera es un paisaje portuario donde aparece un marino fumando en pipa mientras señala unas mercancías. Por último, la escena marítima mercantil representa un puerto con grandes infraestructuras. Gran parte de la temática viene a destacar el papel del comercio marítimo en la economía de finales del siglo XVIII y representa, dentro del camarín, “lo terrenal”, frente al cielo representado en la cúpula. La imagen del Cristo de la Antigua tiene la función de enlace entre el Cielo (cúpula) y la Tierra (pavimento).
La imagen actual del Cristo de la Antigua, patrón de Tobarra, sustituyó a la anterior, destruida en 1936, y llegó a Tobarra en 1941. Se desconoce el nombre del autor, aunque por testimonios se sabe que llegó procedente de Valencia, por lo que pudo ser Roberto Roca o Díes López, que por entonces recibieron varios encargos desde Tobarra. El trono y la Cruz son obra del ebanista local Manuel Andrés Rubio “El Caja”, en 1941, bajo supervisión del sacerdote D. Rafael Pastor Cantó. Los cuatro ángeles del trono son obra del escultor valenciano José Díes López y se realizaron hacia 1952, cuando dicho autor realizó el nuevo grupo escultórico de la Virgen de la Encarnación.

El camarín del Cristo de la Antigua
Foto: Elena Lisón Santos

Cúpula del camarín
Foto: Elena Lisón Santos

Lienzo 'Jesús camino del Calvario'
Foto: José Rafael Navarro

Lienzo 'Coronación de espinas'
Foto: José Rafael Navarro

Lienzo 'Tentaciones de Cristo'
Foto: Elena Lisón Santos

Pechina esquina NO: 'Mateo y el hombre'
Foto: Elena Lisón Santos

Pechina esquina NE: 'Lucas y el toro/buey'
Foto: Elena Lisón Santos

Pechina esquina SO: 'Marcos y el león'
Foto: Elena Lisón Santos

Pechina esquina SE: 'Juan y el águila'
Foto: Elena Lisón Santos

Pavimento del camarín
Foto: Elena Lisón Santos