
Locución: Elena Romero
Según la leyenda, el Cristo de la Antigua fue hallado por un pastor mientras cuidaba su rebaño en el cerro. Un día, cuando se entretenía lanzando piedras ocurrió lo inesperado. En uno de los lanzamientos la piedra cayó a una sima y, procedente del fondo, escuchó el sonido de una campanilla, el eco del metal sorprendió al modesto pastor que, poniéndose en pie, buscó con la vista el objeto que lo había producido; al no hallarlo sobre la superficie repitió el lanzamiento y oyó, de nuevo, el sonido. Entonces, pensó que debía contarlo a sus vecinos y, corriendo, bajó hacia el "Portichuelo", donde en aquel tiempo se levantaba el pequeño pueblo de Tobarra, que se componía de unas cien casas y unos cuatrocientos habitantes que, sabedores de lo acontecido, salieron presurosos de sus viviendas y treparon de peñasco en peñasco siguiendo al humilde pastor que se detuvo señalando con el dedo índice la estrecha abertura de la pequeña sima por la cual había salido el penetrante y fuerte sonido. El pueblo en masa hizo la excavación extrayendo de entre las endurecidas piedras la Santa Imagen del Cristo de la Antigua.

Grabado del Cristo de la Antigua de 1784
Foto: Archivo de José Rafael Navarro

Pozo construido sobre la sima donde se encontró el Cristo de la Antigua
Foto: Manuel Román López